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Ambientes sedimentarios en cuencas triásicas de Argentina.

By: Contributor(s): Series: Bellosi, Eduardo ; Description: 30 pSubject(s): In: BIP. Boletín de Informaciones Petroleras Año 18, no. 68, dic. 2001, p. 54-83Summary: Las cuencas triásicas de Argentina evolucionaron como estrechos fift pasivos por cizalla simple al tiempo que declinaba el ciclo magmático Choiyoi (Pérmico tardío-Triásico temprano). Sus dimensiones son variables y aparentan haber dependido de la longevidad. Las más grandes se ubican en la región centro-oeste (Cuyana, Ischigualasto y Sistema Marayes-Las Salinas-Beazley), mientras que las de menor extensión y duración corresponden a las cubetas pre-cuyanas de Cuenca Neuquina (Malargüe, Chacaico, Paso Flores), las del norte de Patagonia (Los Menucos, Comallo) y del Maciso Deseado (El Tranquilo). Estos depocentros, delimitados por fallas tensionales, se establecieron sobre terrenos continentales a lo largo de toda su historia, siendo la mayoría de los sistemas de drenaje y acumulación de carácter cerrado, con muy indirecta conexión marina o sin ella. Los depósitos son de naturaleza silicoclástica, epiclástica o de mezcla, siendo escasos los materiales carbonáticos o biogénicos. La tectónica extensional, a veces acompañada por efusiones volcánicas básicas, fue el principal factor generador y de sostenimiento de los espacios de acomodación y del relieve (etapas sinrift). El suministro piroclástico, recurrente en muchas regiones, y las variaciones climáticas, hasta el presente poco reconocidas, se suman también como relevantes factores condicionantes de los ambientes triásicos. Los escenarios sedimentarios abarcaron todo el espectro de las regiones templadas, desde los intermontanos con abanicos aluviales sobre las márgenes activas de fosas tectónicas, pasando alanicies fluviales de variado diseño, y distalmente a lagos permanentes o efímeros y campos medanosos, de acuerdo al balance hídrico. La sedimentación pedemontana, incluyendo sistemas dominados por flujos de detritos y de barro, corrientes fluídas o mixtos, estuvo difundida en casi todas las cuencas, vinculándose especialmente con sus epsodios de post-apertura y reactivación
Item type: Artículo de Revista
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IAPG-Colección Not for loan 200009325

Las cuencas triásicas de Argentina evolucionaron como estrechos fift pasivos por cizalla simple al tiempo que declinaba el ciclo magmático Choiyoi (Pérmico tardío-Triásico temprano). Sus dimensiones son variables y aparentan haber dependido de la longevidad. Las más grandes se ubican en la región centro-oeste (Cuyana, Ischigualasto y Sistema Marayes-Las Salinas-Beazley), mientras que las de menor extensión y duración corresponden a las cubetas pre-cuyanas de Cuenca Neuquina (Malargüe, Chacaico, Paso Flores), las del norte de Patagonia (Los Menucos, Comallo) y del Maciso Deseado (El Tranquilo). Estos depocentros, delimitados por fallas tensionales, se establecieron sobre terrenos continentales a lo largo de toda su historia, siendo la mayoría de los sistemas de drenaje y acumulación de carácter cerrado, con muy indirecta conexión marina o sin ella. Los depósitos son de naturaleza silicoclástica, epiclástica o de mezcla, siendo escasos los materiales carbonáticos o biogénicos. La tectónica extensional, a veces acompañada por efusiones volcánicas básicas, fue el principal factor generador y de sostenimiento de los espacios de acomodación y del relieve (etapas sinrift). El suministro piroclástico, recurrente en muchas regiones, y las variaciones climáticas, hasta el presente poco reconocidas, se suman también como relevantes factores condicionantes de los ambientes triásicos. Los escenarios sedimentarios abarcaron todo el espectro de las regiones templadas, desde los intermontanos con abanicos aluviales sobre las márgenes activas de fosas tectónicas, pasando alanicies fluviales de variado diseño, y distalmente a lagos permanentes o efímeros y campos medanosos, de acuerdo al balance hídrico. La sedimentación pedemontana, incluyendo sistemas dominados por flujos de detritos y de barro, corrientes fluídas o mixtos, estuvo difundida en casi todas las cuencas, vinculándose especialmente con sus epsodios de post-apertura y reactivación



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