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El proceso de exhumación neógeno y sus consecuencias en las acumulaciones de hidrocarburos del borde noreste de la Cuenca Neuquina, Argentina

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  • CD I116 64 0015469
Online resources: In: Summary: La exhumación es un proceso común en muchas cuencas sedimentarias a lo largo de su historia geológica. Muchas cuencas petrolíferas que yacen actualmente en terrenos continentales, debieron sufrir un proceso de exhumación reciente para encontrarse por encima del nivel del mar (Doré y Jensen 1996). Incluso muchas de las cuencas en las plataformas continentales marinas han sufrido exhumación, como en el Mar de Barents, donde 500 a 3000 m de cobertura sedimentaria han sido erosionados (Riis y Fjeldskaar 1992, Corcorán y Doré 2005). La exhumación afecta a todos los elementos del sistema petrolero, tanto de forma positiva como negativa. Doré y Jensen (op.cit.) y Doré et al. (2002), realizan una exhaustiva revisión de los mismos para cuencas de la periferia del Atlántico Norte. La reducción de la presión poral y litoestática dispara procesos que producen transformaciones mineralógicas y de condiciones de fluido, afectando fuertemente a los hidrocarburos. La introducción y circulación de aguas superficiales y aire producen transformaciones químicas, generando oxidación, disolución ácida e hidratación (Parnell 2002). En los hidrocarburos los efectos más importantes son la biodegradación de los líquidos, la liberación de gas disuelto en petróleo y aguas connatas, la expansión de gases que producen removilización de fluidos, el desplazamiento de los contactos y la remigración de los fluidos. Muchos yacimientos gigantes del mundo pueden relacionarse con estos procesos. Doré y Jensen (op. cit.) citan algunos ejemplos: el campo noruego Snohvit, durante el levantamiento Plio-Pleistoceno, pudo liberar a superficie hasta 7 TSCF de gas; el campo gasífero ruso Stokmanovskaya, de 88 TSCF, es atribuido a procesos de remigración de gas durante la exhumación. La Cuenca Neuquina se encuentra en el piedemonte andino y fue parcialmente exhumada durante la tectónica andina (Vergani et al., 1995, Mosquera y Ramos 2005). Si exceptuamos la faja plegada occidental, el nivel del terreno varía entre 300 y 1500 metros sobre el nivel del mar. Las estructuras más prominentes fuera de la faja plegada, como la Dorsal de Huincul ó el Dorso de los Chihuidos, registran inversiones tectónicas de más de 2500 m de relieve (Veiga et al., 2002, Zamora Valcarce et al. 2009, Silvestro y Zubiri 2008). En las zonas más profundas de la cuenca, como el Sinclinal de Añelo, afloran en superficie sedimentos marinos someros de edad Mastrichtiana- Daniana elevados a más de 500 msnm. Esto da cuenta de un levantamiento mínimo de 600m durante el Terciario para las regiones menos invertidas de la cuenca. El proceso de exhumación que comenzó hacia el Oligoceno Superior, tuvo sus pulsos más intensos durante el Mioceno (Zamora Valcarce et al. 2009) y existen evidencias de pulsos Plio-Cuaternarios (Messager et al. 2010). Estos ocurrieron con posterioridad al proceso de migración de hidrocarburos que sucedieron principalmente durante el Paleógeno. Por lo tanto, afectó a los sistemas petroleros y el régimen hidrogeológico de la cuenca. Esos rasgos están poco caracterizados y enmascarados por otros procesos geológicos. El presente trabajo se concentra en los efectos que la exhumación tuvo sobre los fluidos en el borde nororiental de la cuenca. El rasgo más notorio es la condición de presión actual, la cual es un 50% de la presión hidrostática normal. Regímenes de presión análogos se observan en un conjunto de campos en el margen opuesto de la cuenca, en la Dorsal de Huincul. A su vez, se registran gradientes de salinidad del agua, de CO2 y HCO3-, petróleos biodegradados, y presencia de gas biogénico.
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Biblioteca Alejandro Angel Bulgheroni CD I116 64 0015469 (Browse shelf(Opens below)) Not for loan 200062004

La exhumación es un proceso común en muchas cuencas sedimentarias a lo largo de su historia geológica. Muchas cuencas petrolíferas que yacen actualmente en terrenos continentales, debieron sufrir un proceso de exhumación reciente para encontrarse por encima del nivel del mar (Doré y Jensen 1996). Incluso muchas de las cuencas en las plataformas continentales marinas han sufrido exhumación, como en el Mar de Barents, donde 500 a 3000 m de cobertura sedimentaria han sido erosionados (Riis y Fjeldskaar 1992, Corcorán y Doré 2005). La exhumación afecta a todos los elementos del sistema petrolero, tanto de forma positiva como negativa. Doré y Jensen (op.cit.) y Doré et al. (2002), realizan una exhaustiva revisión de los mismos para cuencas de la periferia del Atlántico Norte. La reducción de la presión poral y litoestática dispara procesos que producen transformaciones mineralógicas y de condiciones de fluido, afectando fuertemente a los hidrocarburos. La introducción y circulación de aguas superficiales y aire producen transformaciones químicas, generando oxidación, disolución ácida e hidratación (Parnell 2002). En los hidrocarburos los efectos más importantes son la biodegradación de los líquidos, la liberación de gas disuelto en petróleo y aguas connatas, la expansión de gases que producen removilización de fluidos, el desplazamiento de los contactos y la remigración de los fluidos. Muchos yacimientos gigantes del mundo pueden relacionarse con estos procesos. Doré y Jensen (op. cit.) citan algunos ejemplos: el campo noruego Snohvit, durante el levantamiento Plio-Pleistoceno, pudo liberar a superficie hasta 7 TSCF de gas; el campo gasífero ruso Stokmanovskaya, de 88 TSCF, es atribuido a procesos de remigración de gas durante la exhumación. La Cuenca Neuquina se encuentra en el piedemonte andino y fue parcialmente exhumada durante la tectónica andina (Vergani et al., 1995, Mosquera y Ramos 2005). Si exceptuamos la faja plegada occidental, el nivel del terreno varía entre 300 y 1500 metros sobre el nivel del mar. Las estructuras más prominentes fuera de la faja plegada, como la Dorsal de Huincul ó el Dorso de los Chihuidos, registran inversiones tectónicas de más de 2500 m de relieve (Veiga et al., 2002, Zamora Valcarce et al. 2009, Silvestro y Zubiri 2008). En las zonas más profundas de la cuenca, como el Sinclinal de Añelo, afloran en superficie sedimentos marinos someros de edad Mastrichtiana- Daniana elevados a más de 500 msnm. Esto da cuenta de un levantamiento mínimo de 600m durante el Terciario para las regiones menos invertidas de la cuenca. El proceso de exhumación que comenzó hacia el Oligoceno Superior, tuvo sus pulsos más intensos durante el Mioceno (Zamora Valcarce et al. 2009) y existen evidencias de pulsos Plio-Cuaternarios (Messager et al. 2010). Estos ocurrieron con posterioridad al proceso de migración de hidrocarburos que sucedieron principalmente durante el Paleógeno. Por lo tanto, afectó a los sistemas petroleros y el régimen hidrogeológico de la cuenca. Esos rasgos están poco caracterizados y enmascarados por otros procesos geológicos. El presente trabajo se concentra en los efectos que la exhumación tuvo sobre los fluidos en el borde nororiental de la cuenca. El rasgo más notorio es la condición de presión actual, la cual es un 50% de la presión hidrostática normal. Regímenes de presión análogos se observan en un conjunto de campos en el margen opuesto de la cuenca, en la Dorsal de Huincul. A su vez, se registran gradientes de salinidad del agua, de CO2 y HCO3-, petróleos biodegradados, y presencia de gas biogénico.



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