Regionalización de los mercados de la energía en Latinoamérica y el Caribe
Series: Cortina, Alfonso ; Description: 8 pSubject(s): In: BIP. Boletín de Informaciones Petroleras Año 18, no. 68, dic. 2001, p. 15-22Summary: Integración energética y crecimiento económico. Más allá de las dificultades coyunturales, las estadísticas muestran que, en la última década, Latinoamérica ha experimentado un elevado crecimiento económico, con tasas anuales en el entorno del 4% significativamente superiores al promedio mundial. Latinoamérica necesita crecer sostenidamente a tasas superiores al 3% para mejorar los estándares de vida de su población. La expansión del sector energético no es ajena a esta favorable evolución económica. En el período 1990-2000, el consumo de energía primaria en Latinoamérica ha crecido a tasas anuales tres veces superiores a la media mundial. Como resultado de ello, el consumo de energía primaria en la zona ha pasado de representar el 4,7% del consumo mundial en 1990 al 5,7 % en 2000. Satisfacer esta creciente demanda hubiese sido imposible sin la participación de la inversión privada. En los últimos años, la desregulación de los mercados, la apertura comercial y la privatización parcial o total de empresas energéticas estatales han constituído un fuerte impulso a la inversión sectorial en países como Argentina, Bolivia, Brasil y Chile, entre otros. En la medida en que el sector energético se expande, la integración regional se vuelve imprescindible. Es necesaria para las empresas, que requieren de una escala mayor que les permita optimizar el uso de los recursos y acceder a una demanda ampliada, más allá de las fronteras nacionales. Es necesaria también para los consumidores que, limitados por las disponibilidades de su propio país, ven restringidas sus posibilidades de consumo a combustibles ineficientes, caros o que dañan excesivamente el medio ambiente. Durante décadas, las debilidades en materia de integración energética en Latinoamérica han impedido el aprovechamiento integral de la riqueza y diversidad de la oferta energética regional. La ausencia de redes regionales que hubieran permitido la libre circulación de flujos energéticos entre países ha determinado que el consumo quede estrechamente asociado a las disponibilidades locales de oferta energética.| Current library | Status | Barcode | |
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| IAPG-Colección | Not for loan | 200009301 |
Integración energética y crecimiento económico. Más allá de las dificultades coyunturales, las estadísticas muestran que, en la última década, Latinoamérica ha experimentado un elevado crecimiento económico, con tasas anuales en el entorno del 4% significativamente superiores al promedio mundial. Latinoamérica necesita crecer sostenidamente a tasas superiores al 3% para mejorar los estándares de vida de su población. La expansión del sector energético no es ajena a esta favorable evolución económica. En el período 1990-2000, el consumo de energía primaria en Latinoamérica ha crecido a tasas anuales tres veces superiores a la media mundial. Como resultado de ello, el consumo de energía primaria en la zona ha pasado de representar el 4,7% del consumo mundial en 1990 al 5,7 % en 2000. Satisfacer esta creciente demanda hubiese sido imposible sin la participación de la inversión privada. En los últimos años, la desregulación de los mercados, la apertura comercial y la privatización parcial o total de empresas energéticas estatales han constituído un fuerte impulso a la inversión sectorial en países como Argentina, Bolivia, Brasil y Chile, entre otros. En la medida en que el sector energético se expande, la integración regional se vuelve imprescindible. Es necesaria para las empresas, que requieren de una escala mayor que les permita optimizar el uso de los recursos y acceder a una demanda ampliada, más allá de las fronteras nacionales. Es necesaria también para los consumidores que, limitados por las disponibilidades de su propio país, ven restringidas sus posibilidades de consumo a combustibles ineficientes, caros o que dañan excesivamente el medio ambiente. Durante décadas, las debilidades en materia de integración energética en Latinoamérica han impedido el aprovechamiento integral de la riqueza y diversidad de la oferta energética regional. La ausencia de redes regionales que hubieran permitido la libre circulación de flujos energéticos entre países ha determinado que el consumo quede estrechamente asociado a las disponibilidades locales de oferta energética.



